Todos con Xuan Cándano o los riesgos del periodismo valiente

xuan
Xuan Cándano, periodista y director de Atlántica XXII, está siendo objeto de persecución por parte del ¿sindicato? UGT. El comité de empresa de TVE (mayoría de UGT), en donde trabaja Xuan, le denunció después de que publicáramos un amplio reportaje sobre el entramado empresarial y los chanchullos de UGT Asturias. Todo lo publicado es rigurosamente cierto, contrastado y elaborado con un criterio profesional (como todo lo que publica Atlántica XXII) y, por eso, UGT no ha podido denunciar nada ante la Justicia. Pero tiene otras vías para vengarse. Tras la denuncia del comité de empresa, que argumentó con una sociedad audiovisual que hace años puso Xuan en marcha durante su excedencia y que ha permanecido inactiva hasta la actualidad, la dirección le castiga con suspensión de empleo y sueldo durante 20 días. Nunca hasta la fecha habían denunciado a Xuan por ello hasta que hicimos público el entramado de UGT-Asturias en el número 28 (http://www.atlanticaxxii.com/1915/la-crisis-y-los-excesos-tambien-salpican-a-ugt-asturias).
Ese mismo comité sabía de la existencia de dicha empresa desde hace años pero ¡o casualidad! le denuncian después de que salga el reportaje. Lo que ha hecho UGT demuestra que teníamos razón cuando titulábamos en portada “UGT S.A. Sindicato empresarial” porque nunca se ha dado el caso de que un sindicato denunciara en una empresa a un trabajador. Se supone que están para lo contrario.
El periodismo libre y valiente tiene que pagar un precio, el acoso del poder. No lo permitas. Difunde este mensaje. No nos vamos a callar. Todos con Xuan Cándano.
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5 thoughts on “Todos con Xuan Cándano o los riesgos del periodismo valiente

  1. U.G.T.: CUANDO LA UTOPIA SE CONVIERTE EN IGNOMINIA.
    Leí hace una temporada el comunicado de la Asociación de la Prensa asturiana en defensa de uno de sus compañeros de profesión, nuestro conocido periodista Juan Cándano.
    Alguien me dijo en cierta ocasión que, a veces, en la vida, es un pequeño detalle, un gesto intrascendente el que hace de detonante, el que marca la diferencia y determina una decisión, inconscientemente ya tomada.
    Ese ha sido en mi caso el detalle, el detonante, en apariencia ajeno a mí.
    Hace trece años creí haber cerrado una puerta que dejaba atrás una de las etapas profesionales más bonitas e importantes de mí vida: mis ocho años como abogada de la U.G.T. de Gijón.
    Me fui en silencio, un 02 de Septiembre del año 2002. Causé baja voluntaria cuando ya no pude más. Yo no cobré ninguna indemnización, no pedí nada. Cuando no pude más con las vejaciones lo dejé, así que con el dinero de mi indemnización bien pudo limpiarse sus innobles partes el señor D. Justo Rodríguez Braga, que tanto ha alardeado de ello.
    Me fui para empezar otra vez, para vivir de mi trabajo. No fue fácil, pero he tenido la satisfacción de lograrlo con mi esfuerzo personal.
    Sentí en aquella ocasión el dolor de ver como tanta gente miraba para otra parte, algo que también me ayudó a situar a cada uno en su lugar.
    Aquello sin embargo solo fue el comienzo de la masacre a otros compañeros que han tenido que irse después, vejados, humillados, moralmente destrozados.
    Nadie los frenó y se hicieron fuertes, porque aunque traicionen la utopía ideológica que representan, lesionando los derechos de sus propios trabajadores, de sus afiliados, de sus compañeros, finalmente todos terminamos mirando para otro lado.
    En otro tiempo digno del olvido, y en medio de una ignominia histórica, Martin Niemoller escribió:
    “Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
    Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
    Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
    Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
    Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada”.
    Ahora le toca a su propia gente, a sus propios afiliados que han tenido la osadía de ejercer el derecho a la libertad de expresión.
    Ahora cae Xuan, pero antes lo hizo otro compañero de “El Comercio”. No le dejemos solo.
    Es hora de poner límites, porque cuando la ira, la sin razón, la mediocridad y el totalitarismo empiezan a tocas los pilares sagrados de un sociedad, entre los que se encuentra nuestro derecho a manifestar desde el respeto nuestra opinión, esa tarea que tenéis encomendada los trabajadores de la prensa, convertidos en la voz de tantos, enriqueciéndonos a todos desde la pluralidad de opinión, cuando eso sucede, es que han empezado a amordazarnos.
    Todo mi apoyo y mi cariño a cuantos día a día sois nuestra voz desde la libertad y el respeto, y todo mi apoyo a Juan Cándano.

  2. Conoci a Xuan hace años, cuando el centro d tve estaba en el estadio Carlos Tartiere.
    Mucho animo compañero. Ya sabemos todos como son los sindicatos de tve.

  3. Pues nada, que corra la voz, para que si todavía creía alguien que estos sindicatos mayoritarios que tenemos les quedaba algo de los que lucharon con nuestros abuelos, que abra los ojos.
    ¿Creéis que los sindicalistas de hace 50 años o más se conformarían con “correr a gorrazos” a esta gentuza?

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