Don Vito, el capo minero que aupó el PSOE

 

El día en que portada_atlantica_26Victorino Alonso García (La Vid de Gordón, León, 1952) se muera de viejo los periódicos le dedicarán grandes titulares y muchas páginas para glosar su figura: “el gran hombre de negocios, su capacidad y tenacidad, su buen trato con sus trabajadores, su talante negociador…” Algo parecido a lo que le ha ocurrido recientemente al sindicalista Fernández Villa (aunque éste sin morirse del todo). Curiosamente son dos personajes que guardan muchas similitudes.

Pero adelantémonos a las hagiografías venideras para situarlo en su sitio, al menos con los datos que tenemos, que seguramente son incompletos aunque suficientes para hacernos una idea de quién estamos hablando.

Le pega mucho a este hombre campechano y bravucón decir eso de que “se hizo a sí mismo”, aunque no sería del todo cierto. Podría haber nacido en el seno de una familia minera o campesina, y a base de duro trabajo y algunos sacrificios estudiar y poco a poco prosperar. Pero esa no es su historia. Su grandes méritos son su astucia, su origen (hijo de empresarios mineros) y sus amistades (especialmente las del poder socialista).

Alonso estudió en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas de Oviedo la carrera de Ingeniería de minas. Estaba llamado a heredar las explotaciones familiares. Pronto empezará a dar a conocer su temple. En 1979, con 27 años, se celebraban en las empresas españolas las primeras elecciones sindicales. Cuenta el exdirigente sindicalista y exdiputado Antón Saavedra cómo dos compañeros suyos de la UGT de Fabero, Pichín y Toño habían tenido problemas para intentar organizar comicios en los centros de Victorino Alonso hasta el punto de que fueron sacados “a manguerazos” de la explanada de la mina cuando se disponían a convocar elecciones. Al día siguiente se presentó Saavedra acompañado del histórico y malogrado dirigente de CCOO Manuel Nevado en la mina donde habían ocurrido los hechos, “y sin mediar palabra fuimos invitados violentamente al abandono del recinto minero por un individuo que esgrimía un arma corta en la mano: se trataba del hijo del dueño de la empresa que ya había acabado los estudios de ingeniería: Victorino Alonso García”. Prometía.

Publicado en Atlántica XXII

En los años 80, con la crisis de la minería, Alonso empieza a crecer. Como la burguesía catalana que se hace de oro aprovechándose de la destrucción de Europa durante la Gran Guerra de 1914, el flamante ingeniero y empresario monta su imperio beneficiándose de la quiebra de muchas empresas y de su gran capacidad para hacer amigos en los despachos de los que mandan.

En 1988 Victorino empieza a salir ya en los periódicos por un accidente en su explotación de Antracitas de Busdongo en el que mueren dos mineros. Fue denunciado por la familia porque tardaron horas en informarles del suceso. La brigada de salvamento llegó 13 horas después del accidente.

Su jugada maestra: MSP

Su jugada maestra llega en septiembre de 1994, cuando se hace con la Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP), la mayor compañía privada de explotaciones carboníferas del país, que se encontraba en quiebra y que estaba en manos de Caja España. Lo consiguió gracias al apoyo del PSOE y de la UGT. La operación le convertía en el empresario minero más importante del país después de Hunosa. La MSP representaba el 54% de la producción nacional.

Previamente, desde hacía algunos años, Alonso había pisado muchas moquetas del poder socialista que acaudillaba Felipe González y tenía buenos amigos en los mejores puestos. Nace así lo que Antón Saavedra llama la “estrategia descabezamiento de los viejos clanes mineros de la nación para ir sustituyéndolos por otros nuevos afines y amigos del poder, hasta dejar conformada la trama negra del carbón en nuestro país”.

El director general de la Energía una vez desalojado Felipe González del poder era el popular Nemesio Fernández-Cuesta. Por primera vez sacaba a la luz datos sobre el verdadero poder de Victorino, hasta entonces protegido por el PSOE. Las empresas de Victorino Alonso, decía el director general, controlaban un suministro garantizado de 3,65 millones de toneladas de carbón subterráneo y 295.000 toneladas de cielo abierto; es decir, el 22,5 por ciento del suministro total nacional de carbón garantizado. Empleaba a un total de 4.605 trabajadores, el 18,7 por ciento del empleo nacional en minería del carbón, y aproximadamente  a 700 personas de contratas. Destacaba Fernández-Cuesta que este grupo seguía una “política agresiva” de adquisición de nuevas empresas mineras. El Ministro se quejaba que con tal número de empresas se había creado tal entramado de intereses, tal conglomerado de instituciones, que “es muy difícil hacer el seguimiento de lo que pudiéramos denominar precios de transferencia entre las distintas empresas del grupo.”  De esta época datan las inspecciones fiscales en las empresas Coto Minero del Sil y MSP. Nemesio insistió demasiado y duro poco en el cargo.

La Minero Siderúrgica de Ponferrada era la mayor empresa privada del país. Pertenecía al conde de los Gaitanes, uno de los principales colaboradores de Don Juan, padre del Rey y progenitor del periodista Alfonso Ussía. Esta explotación tenía más de 6.000 trabajadores repartidos por sus centros de trabajo en el Valle de Laciana en León y La Camocha en Asturias. Su compra fue a precio de saldo, sin desembolsar una sola peseta y concediéndole el banco un crédito de 500 millones para hacer una ampliación de capital. Para esa adjudicación, por la que pujaban al menos otros dos grupos empresariales, se ponen como avales acciones de la gran corta de Fabero y 1.000 millones de pesetas que aparecieron de un día para otro en una cuenta bancaria en Caja España.

Investigación policial

La concesión de la MSP a Victorino fue objeto de una exhaustiva investigación en 1995 a cargo de la Policía Judicial adscrita a la Guardia Civil de León y de la propia Interpol. Se inicia tras declararse Alonso insolvente. Decía que no podía pagar la manutención de las hijas que había tenido en su primer matrimonio con María del Mar Blanco. La instrucción se abrió también por un presunto delito de alzamiento de bienes y ocultación. La investigación, cuyo expediente fue consultado por ATLÁNTICA XXII, venía a decir textualmente en su introducción: “¿cómo es posible que una persona que es declarada insolvente y que manifiesta que vive de las propinas de su padre, puede manejar, controlar y dirigir uno de los grupos de empresas mineras más importantes del país?”. La única propiedad que entonces declaró fue un ciclomotor de más de diez años de antigüedad.

Pero claro, vistos los registros de la propiedad mercantiles, los investigadores se encuentran que Alonso es propietario de numerosas empresas. Para defenderse de estar enriqueciéndose con ellas y sin cortarse un pelo, el industrial leonés llega a declarar a la policía judicial que en las empresas en las que él y su mujer (la segunda tras separarse de la primera) ostentan cargos “no perciben ninguna contraprestación por el desempeño de los mismos, ya que se trata de un cargo totalmente gratuito; y que en esa situación tan precaria económicamente no podía pagar la pensión a sus hijas”.

Llama también la atención de la Policía Judicial que el nivel de vida que sigue Victorino Alonso “no es muy acorde con los ingresos que tenía, así utiliza escolta personal, coches muy caros como un Lamborghini diablo, Mercedes y otros y posee vigilancia permanente en el chalet de la carretera de circunvalación, con sofisticados medios de seguridad, alarmas, etc…

El “precario” ya tenía por estas fechas un grupo de 39 empresas (GEVA): Hulleras de Barruelo, Teverga Minera, Antracitas Gaiztarro, Agrupación Minera del Bierzo, Antracitas de Valderio, Carlenor, Maderas Bodelón, Preparación de Carbones, Aldisa, Penfil, Hidroeléctrica del Bierzo, Watercard, Elbeida, Financial Investment Corporation, entre otras.

Geva tenía un capital social en torno a los 2.000 millones de pesetas y un movimiento de dinero en suministros superior a los 40.000 millones de pesetas anuales. Para la constitución de sociedades usaba a seis testaferros: Antonio Francisco de la Fuente Vidales, Manuel Fernández Alonso, Juan José Fernández López, Esteban Guerrero Contreras, Lucio González Tascón y al que fuera subdirector general de minas del gobierno del PSOE hasta 1991 Juan Antonio Martín Moreno, quien tras cesar en su cargo se incorporó al grupo de Victorino Alonso.

A través de Interpol se supo que todo el entramado piramidal tenía su vértice en tres empresas extranjeras: Watercard SA, Elebeida SA, ambas uruguayas y Financial Investment Corporation sociedades de derecho norteamericano de Delaware, único estado que permite dentro de las fronteras de EEUU la creación de empresas fantasma. También por estas fechas el empresario leonés adquirió en Ucrania una explotación minera de la rica cuenca del Donbass, según Saavedra “para colocar sus producciones en térmicas españolas haciéndolas pasar por carbones nacionales”.

En las conclusiones presentadas al juez se vislumbran ya las ramificaciones de Alonso con el poder político: “es preciso plasmar la poca colaboración aportada por los representantes de algunas instituciones” y también las sospechas sobre el proceder de Caja España y de su presidente Ángel Villalba para adjudicar MSP a Victorino. Villalba, de larga trayectoria política vinculada al PSOE, está siendo actualmente investigado por presuntos delitos de estafa y malversación de fondos públicos durante  su reciente gestión como presidente de Feve.

Las sospechas recayeron también sobre el que fuera director general de Minas del Ministerio de Industria, Alberto Carbajo (luego estuvo al frente de REE). Carbajo, según los instructores del caso, se puso nervioso y acelerado cuando le preguntaron por qué Victorino Alonso no declaraba granos en las cuentas anuales y contestó que lo molían todo, algo que los investigadores confirmaron que era falso ya que Alonso tenía un almacén de granos de venta al público en san Andrés de Rabanedo.

Sorprendentemente y a pesar de las pruebas e indicios obtenidos, el Ministerio de Industria anuncia que no iniciará investigaciones sobre las presuntas irregularidades fiscales, tributarias y financieras que ponía de manifiesto el informe. Todavía gobernaba Felipe González. Judicialmente el caso también se archivó. Angel Villalba pasó a ser consejero de MSP cuando dejó la presidencia de Caja España y estuvo como consejero cuatro años largos, de 1996 a 2000 con un buen sueldo. Todos contentos, especialmente Victorino.

 

 

 

Ni Hacienda puede con Victorino

Han sido numerosos los procesos en los que se ha visto involucrado el empresario leonés por sus problemas con la Hacienda Pública. De todos ellos ha salido prácticamente indemne, a pesar de la gravedad de muchas de las denuncias. Por el IVA de los ejercicios 1994 y 1995 llegó a alcanzar una deuda tributaria de 1.210.777,60 euros. En 2003 se le impone una sanción de 692.219 euros.

El 9 de febrero de 1998 se inicia una inspección fiscal de Hacienda en MSP que ha fecha actual aún no se ha resuelto. En total en 2007 venían a reclamarle a MSP en torno a los 31 millones de euros.

En septiembre de 2006 Victorino se enfrenta a una serie de juicios como imputado en delitos relacionados con el IVA y el impuesto de sociedades, cobros presuntamente irregulares de subvenciones y delitos contra la Hacienda Pública que afectan a sus empresas Transova, Tomlick, Norfesa, Obricosa, Patra, MSP, Victoriano González y Antracitas de Gaiztarro. En total, le pedían hasta 30 años de prisión y 100 millones de euros.

El tiempo pasa y suceden algunos hechos significativos y sorprendentes, como la retirada por parte del Ministerio de Hacienda de la acusación por delito fiscal contra el IVA “por falta de pruebas”. En este caso era de la empresa Asturleonesa de Seguridad.

Otra de las batallas clásicas contra Victorino tiene que ver con las presuntas irregularidades entre la cantidad de carbón extraída y la declarada. La contabilidad de alguna de sus empresas le delataban en este aspecto.

El caso de Patra fue también muy llamativo. Había comprado esta empresa en 1991 y se dedicaba a la extracción a cielo abierto. En el proceso, el fiscal destacaba la “opacidad” del grupo Patra y ponía un gráfico ejemplo de cómo funcionan las empresas de Victorino: “Compra carbón por 6 millones de euros a otra empresa del grupo, Transova, sin que se llegara a vender y sin que esta consignara la deuda. Compra por millones y le da igual que se venda o no se venda. Tengo serias dudas de que estas operaciones fuesen reales”. Finalmente todo el caso, del que corrieron ríos de tinta en los medios de comunicación, quedó en un arresto mayor de dos meses. También se le privaba de subvenciones y créditos públicos por tres años, aunque solo a esta empresa y no al grupo. Llama la atención ver cuál fue la reacción de los abogados de Victorino tras conocer la sentencia: “Después de tanto alarmismo es la misma pena que se le aplica a una riña de vecinos”.

El citado Nemesio Fernández-Cuesta expresaba en el Congreso las dificultades para investigar a estos grupos empresariales (ocurre lo mismo con los de la familia Cosmen. Ver ATLÁNTICA XXII número 25): “lo que es difícil de entender es que un grupo de empresas mineras que en conjunto en 1996 ingresó 50.000 millones pierda 264 y, además, con unos recursos propios de 10.000 millones. No se entiende que un negocio en el cual hay un patrimonio de 10.000 millones dé unas pérdidas de 200 millones y además siga en una política expansiva de adquisición de nuevas empresas mineras; o bien se tiene una fe ímproba en el negocio de la minería que, como hemos sabido, la norma comunitaria marca un descenso de actividad, o bien se obtienen beneficios por otras vías”.

Hay denuncias para todos los gustos. Por ejemplo es sabido, y así se denunció y se condenó en ocasiones, que  no todo lo que Victorino Alonso vendía como carbón lo era. Muchos de sus camiones llevaban una carga mezclada de carbón y tierra (sedimentos de carbón). Unión Fenosa llegó a denunciar a la Agrupación Minera del Bierzo AIE de Victorino Alonso por ello y fue condenada a  pagar una elevada multa al haber suministrado carbón de forma irregular en su propio beneficio. La carga de camiones con esta mezcla fraudulenta se hizo en el periodo comprendido entre 1 de julio en 1993 y 30 de junio de 1994.

 

Tentáculos del poder

La etapa dorada de Victorino finalizó con la caída de Felipe González en 1996. Pero el empresario leonés, que tampoco había vivido mal con el PP, recuperó su esplendor gracias al regreso de los socialistas al poder. Esta vez, además, con un buen amigo del empresario leonés como presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que desde La Moncloa telefoneaba muchas veces al empresario. Cuando Zapatero acudía a algún acto en su León natal, entre los invitados de honor siempre estaba Victorino Alonso.

Su poder no solo llegaba a los ministerios, sino a sindicatos y a ayuntamientos pequeños como el de Villablino. El 10 de junio de 2005 en este consistorio se firma un convenio de colaboración con MSP, por el que la institución municipal otorgaría licencia y autorizaciones para cinco cielos abiertos en Laciana en unas condiciones muy ventajosas para la empresa. La fotografía del acto demostraba el poder de Victorino y su influencia con el PSOE ya que estaban presentes tres senadores: Angel Villalba, secretario general del PSOE en Castilla y León, Miguel Martínez presidente de Paradores y secretario provincial del PSOE y Ana  Luisa Durán, alcaldesa de Villablino y senadora del PSOE . El convenio fue anulado finalmente por los recursos presentados por la asociación vecinal Filón Verde y desestimada la demanda de MSP ante los tribunales por la anulación del convenio. La ejecutiva comarcal del PSOE en Laciana había protestado por la firma del convenio. Su rebeldía se resolvió en tres días con la expulsión fulminante de todos sus miembros, comunicada desde Ferraz por fax. Tal era el poder del empresario minero.

En marzo de 2012 otro alcalde de Villablino, Guillermo García y Victorino Alonso, fueron imputados por cohecho y prevaricación debido a un convenio de explotación a cielo abierto en Feixolín celebrado entre ambos en 1996. La empresa había pagado más de 100 millones de pesetas al ayuntamiento para consentir la explotación, a pesar de que carecía de licencia para ello.

Sumarios, expedientes, sentencias, polémicas en la prensa… la trayectoria vital y empresarial del mayor empresario del carbón (es el presidente de la patronal Carbunión) es inmensa. Como poderoso señor, se rodea de buenos bufetes, de asesores financieros que le enseñan el camino para sortear los problemas. Un buen entramado de empresas, domicilios en todas partes, testaferros, conexiones internacionales, generosidad hacia políticos, sindicatos y funcionarios… todo ello ha hecho imposible que prosperaran las numerosísimas denuncias contra Victorino Alonso.

Su última denuncia partió de Hunosa, que se ha querellado contra el magnate leonés por la desaparición de 528.214 toneladas de carbón  propiedad del Estado que la compañía compró en 2010 y quedaron depositadas en una veintena de parques de distintas empresas mineras, entre ellas las de Victorino Alonso. Un nuevo capítulo de una historia que parece no tener fin.

 

Despiece

Algo más que carbón

Las empresas que en la actualidad tiene Victorino Alonso son principalmente del sector del carbón, aunque ha ido diversificando. Así entre sus sociedades encontramos de maquinaria pesada, tratamiento de metales, tecnología, construcción, cerámicas, medios de comunicación, transportes de mercancías, maderas y seguridad.

Según los últimos datos del registro mercantil consultados por ATLÁNTICA XXII el empresario leonés es administrador único o apoderado de unas 30 empresas en España, aunque es sabido que también posee firmas en América y países del Este de Europa. Llama la atención que en la mayoría de estas sociedades aparece como su principal gestor en un tiempo relativamente reciente que no va más allá de cinco años.

Estas son las empresas de la que es propietario en la actualidad:

Agrupación Minera del Bierzo, Epmisa compañía minera, Antracitas Calello SA, Opelesa SA, Agrupación Carbonera del Norte AIE, Industrial Cienfuegos SA, Penfil SA, Actividades de Tecnología y Proyectos, Peninsular de Contratas, Coto Minero cantábrico SA, Minas de Pontedo SA, Bordolesa SA, Rioscalsa SA, Universal Beximport SA, Comilesa, González y Díez SA, Cerámicas del Cantábrico SL, Lignitos de Castellón SA, Televisión Local de Gijón, Unión Minera del Norte, Cartemace SL, Talleres Caminero, Teverga Minera SA, Patrasa, Dairsa, Minas de Tormaleo SA, Minas de Ventana SA, Maderas Bodelón SL, Asturleonesa de Seguridad.

Despiece

Amante de las armas

Que a Victorino Alonso le gustan las pistolas y las armas es algo sabido. Ya recién terminada la carrera, antes de convertirse en empresario, ayudó a su padre a impedir, pistola en mano, que se celebraran elecciones sindicales en sus explotaciones. La policía judicial adscrita a la guardia civil que investigó un posible delito de alzamiento de bienes del empresario leonés cuenta en su informe esa afición por las armas: “El señor Victorino figura en los archivos centrales de la Intervención de Armas de la Guardia Civil, con la condición de vigilante jurado, y en posesión de licencias de armas tipo C, D y E que habilita para tener, poseer y utilizar armas largas, aunque éstas en el desempeño del trabajo. Figura como titular de un arma corta, revólver marca Astra, calibre 38 de 4” con número 433445. Su mujer María Morán también dispone de permiso de armas. Victorino es muy aficionado a la caza y tiene algunos cotos en Extremadura y Huesca que compra a través de empresas. En éste último fue denunciado por caza ilegal, al soltar en especies exóticas para disparar sobre ellas.

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2 thoughts on “Don Vito, el capo minero que aupó el PSOE

  1. No solo intervino para la adjudicación de MSP a Victorino Ángel Villalba, al frente de Caja España. Cajastur tenía importantes créditos contra MSP que fueron personalmente condonados por Vicente Álvarez Areces, como vicepresidente de Cajastur y alcalde de Gijón, estando Sampedro de baja por depresión; me refiero al entonces presidente de la entidad. A cambio, Mall SA se quedaba con las instalaciones donde levantó su centro comercial y una gran torre en Ponferrada que hoy es un monumento al fracaso de la burbuja. La documentación sobre aquel gran quebranto la tenía y la tiene el presidente Menéndez, pero nunca la quiso utilizar…

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