Zugaza: “Sólo una parte del Prado es aún desconocida”

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Foto de Alberto Ferreras. Diario Hoy

Miguel Zugaza (Durango, Vizcaya, 1964) tiene la voz grave y pausada. Su conversación es agradable y muy interesante. Participó en la selección del nuevo director del Museo de Bellas Artes de Asturias y es miembro del jurado de los Premios Príncipe de las Artes, reunido estos días en Oviedo.  Zugaza es un buen gestor y ha sobrevivido a gobiernos de diferente signo político, quizás porque lo suyo es su amor al arte, aunque seguro que también por haber conseguido que el Museo del Prado llegue a autofinanciarse en un 50%. Este vasco, con raíces en Trubia, cree que España puede ser líder en la gestión del patrimonio histórico-artístico y considera un error penalizar presupuestariamente a la Cultura, porque es perder oportunidades en un sector que genera riqueza y empleo de calidad.

-¿Qué opinión le merece la elección de Alfonso Palacio como nuevo director del Museo de Bellas Artes?

-Muy buena. Causó una buenísima impresión a todos. Conocíamos su trayectoria académica e investigadora y luego nos llamó mucho la atención la exposición de su proyecto y la calidad de ideas que tenía muy bien enfocadas sobre las necesidades del Museo, muy realista con la situación del Museo. Hay que tener en cuenta que es mucho lo que tiene por delante. Tiene un gran reto de abrir una ampliación de un Museo pero con pocos recursos presupuestarios. Lo que vimos fue mucho entusiasmo y seguridad y nos pareció que era un buen candidato. Ahora lo que necesita es apoyo, el del Patronato, de la consejería (me consta que la consejera tiene muchísimo interés en darle un impulso en esta fase final de la ampliación al Museo), y de la propia sociedad, porque nos da la impresión de que es un Museo que ha hecho excelentísimamente bien los deberes desde el punto de vista de hacer una buena colección, incluso la maravillosa biblioteca que tiene, pero le falta más ser un museo, un museo abierto a la sociedad y creo que Alfonso Palacio lo puede hacer bien. Es lo que deseamos.

-Supongo que usted conocía bien el Museo de Bellas Artes de Asturias…

-Sí, lo conozco. Que en 30 años haya construido una colección tan importante de arte antiguo, moderno, incluso contemporáneo, es casi heroico. Yo he conocido más a Emilio Marcos Vallaure, que ha hecho un trabajo extraordinario. Por supuesto, al hacer unas cosas deja de hacer otras y lo que le queda a esa institución es mostrarse como un museo público abierto a la sociedad y esa oportunidad la tiene el museo ahora con la ampliación.

-¿Preparan alguna exposición antológica en el Museo del Prado?

– Dentro de unas semanas inauguramos una bellísima exposición y digo bellísima también por el título porque se llama “La belleza encerrada”. Es un ensayo de mostrar el Museo del Prado dentro del Museo del Prado. Hemos hecho una selección de 280 obras de pequeño formato y las hemos “enjaulado” en los espacios de la ampliación de Moneo (en el cubo) y es una forma de explicar el Museo, de acercar al visitante la belleza de esas “piedras preciosas” que tenemos, que necesitan unas condiciones especiales de exhibición. Es una mirada muy ensimismada hacia el Museo. Por otro lado en otoño preparamos la exposición de Velázquez y los últimos retratos que pintó después de su segundo viaje a Italia, en la época final de su vida. Un proyecto muy bello.

-A usted le ha tocado un importante reto en el Museo del Prado, como su ampliación y modernización, pero también la crisis y el recorte presupuestario. ¿Cómo está afectando a la institución que usted dirige?

– Afortunadamente hicimos a tiempo la ampliación, que terminó ya hace cinco años, así  como todo el proceso de cambio jurídico para dotar al Museo de mayor autonomía y eso ha permitido que el Museo se haga más responsable de su financiación. El año pasado conseguimos superar el 50% de la financiación con nuestros propios fondos y eso nos ha permitido afrontar con una mayor responsabilidad la situación actual de un recorte del presupuesto. Para que se haga una idea, el Prado en tres años ha perdido 15 millones de euros de aportación pública, pero los ingresos propios han crecido, hemos elevado nuestra capacidad de generación de recursos y esa es la salida que tiene el Museo. Hay un límite, es decir, un Museo como el Prado, teniendo esa capacidad de recursos, tiene que tener un suelo de presupuesto público, tiene que asegurar que una parte importante de su financiación proceda de la aportación pública.

-Como experto en Historia del Arte ¿ha podido comprobar recientemente cuál es la situación del Patrimonio prerrománico asturiano, nuestra gran joya?

-Sí. Con exactitud no, pero es una riqueza extraordinaria. En España la apuesta por la Cultura y la buena gestión del patrimonio artístico es un sector incluso económico de futuro para este país, generador de buen empleo especializado. España puede ser líder en saber gestionar bien lo que nos ha llegado del pasado. Y eso se tiene que hacer bien desde las distintas comunidades autónomas e instituciones.

-¿Es un segmento del patrimonio que quizás pueda verse muy afectado por la política de recortes?

-Pero eso es lo que tenemos que reclamar a las administraciones y a la sociedad: que entienda el valor como activo que tiene en nuestro país la cultura. Penalizar presupuestariamente a la Cultura es perder oportunidades  en un sector con capacidad de generar riqueza y empleo de calidad (salen buenos profesionales, historiadores, restauradores). Eso hay que defenderlo en Asturias y delante del Gobierno de España y delante de la sociedad, porque muchas veces me da la sensación que la sociedad no considera lo cultural como una prioridad de la misma manera que la educación o la sanidad, las pensiones…. La gestión cultural sin embargo siempre termina siendo penalizada en los presupuestos.

-¿Y a que se puede deber eso?

– Es un proceso de sensibilización de la sociedad.

-¿Será porque todo lo reducimos a términos economicistas y mercantiles?

-Sin duda,  pero a veces nos hacemos un lío con todo esto. Necesitamos medios para generar actividad y esa actividad va a generar riqueza y economía si se hace bien y eso es una inversión que se puede hacer desde el ámbito público o desde el ámbito privado o por una forma mixta, como en el Prado y hay que confiar en que ese sea un camino de futuro para nuestro país. Posiblemente seamos el 4% del PIB. Pues vamos a conseguir llegar a ser el 8 o el 9% o el 10%. Pero me parece que desde un punto de vista, no solo material, sino también a la hora de explicar quiénes somos en este mundo globalizado, me parece que la mejor forma es explicar de una forma perfecta nuestro pasado.

-Tengo una curiosidad ¿cómo ha logrado permanecer como director del Prado con gobiernos de distinto signo político?

-Pues porque el consenso político que ha habido en torno al Museo (que fue antes de que yo llegara  la dirección) es algo muy valioso. Porque se ha querido sacar adelante la ampliación y modernización y se ha cumplido y los partidos políticos han respetado el camino de profesionalización.

-Es raro en España ¿no?

-Bueno, es valioso. Lo hemos tenido también a otra escala en el Museo de Bellas Artes de Asturias. Además de los problemas de una institución de este tipo como la falta de medios, etc, sería demasiado cargar con las diferencias políticas encima de estas instituciones.

-Ahora mismo ¿cuál es el principal objetivo que se plantea el Prado?

-Estamos tratando de reajustar nuestra estructura y nuestra capacidad de actuación a esta nueva situación derivada de los recortes y de dibujar el horizonte de los próximos cuatro años, lo que significa ir a aumentar nuestra capacidad de generar más recursos y alcanzar en los próximos años el 70% de la financiación con recursos propios. Pero también hay que trabajar conservando el valor principal de la institución que es la investigación, la conservación del patrimonio, etc.

-¿Cuántos fondos hay dentro del Museo del Prado que no se conocen o nunca han sido expuestos?

-Una parte muy pequeña, en comparación con otros museos. Pero a pesar de eso, se le colgó hace ya tiempo el sambenito del “Prado oculto”, de que guardamos codiciosamente lo mejor  que tenemos. Hay obras, por ejemplo en esta exposición de La Belleza Encerrada, que van a salir. Son 150 obras que normalmente no se exponen, todas ellas maravillosas. Y luego hay que tener en cuenta que el fondo del Prado no solo es Madrid. Hay una parte importante en número y calidad depositado fuera del Museo. Por ejemplo aquí, en el Bellas Artes, tenemos medio centenar de obras y, aunque no es el Prado,  es un lugar asociado al Prado.

-Respecto a nuevas adquisiciones supongo que estarán muy limitadas, sin apenas recursos ¿No?

-Lo bueno del Prado es que nunca tiene presupuesto para adquisiciones (se ríe). Por tanto en ese sentido no ha cambiado mucho nuestra posición y a cambio en estos momentos de dificultades generales de la sociedad española posiblemente pueda ser una ocasión de oportunidades para adquirir obras que hasta ahora han estado en manos privadas, por lo que el Museo tiene que estar muy atento y tratar de aprovechar esas circunstancias.

-¿Están detrás de alguna obra en especial? ¿Hay alguna especialmente codiciada?

-Si existe (se ríe) no lo voy a contar

-Pero haberlas, haylas…

-Sí, a principios de este año hemos presentado esta pequeña tabla francesa de en torno a 1400, una pieza rarísima y extraordinaria que ha salido en este momento y hemos podido adquirir a buen precio. Hay obras que están en manos privadas que pueden salir al mercado. Tengo la suerte de que el arte antiguo sigue siendo muy económico en comparación con el contemporáneo. Cualquier cosa muy buena de arte antiguo es comparativamente muy barata.

-Tener tan cerca al Reina Sofía o al Thyssen ¿cómo les afecta?¿Existen rivalidades  o colaboración?

-Yo creo que es una competencia sana. Es bueno que exista convivencia de éstos museos y de otros que han ido saliendo alrededor de éstos como Caixa Forum o Mapfre. Hay todo un grupo de instituciones que están enriqueciendo la oferta de una forma complementaria y eso es muy interesante. La relación con el Reina Sofía es muy buena. Siempre hubo el debate de dónde acaba el Prado y empieza el Reina Sofía y es un debate intelectualmente muy interesante y una responsabilidad importante.

-¿Ha cambiado el perfil del visitante del Prado en los últimos tiempos?

-Sí ha cambiado sobre todo desde que se abrió la ampliación y se ha producido un incremento importante de los visitantes nacionales. Antes era un Museo muy volcado al turismo (todavía lo es). El perfil medio es una mujer de mediana edad con estudios universitarios. Es un perfil típico de un museo histórico como este. También se ha incorporado mucha gente joven.

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